Hoy me noté muy perdida con el tema del cosplay. No sabía qué tenía hecho ni qué tenía por hacer ni nada. ¡Así que me puse a pensar y pensar y saqué esta lista (que posiblemente varíe de aquí a meses) de cosplays que quiero hacer!
Los que tienen 1 estrellita (★☆☆) son los que haré dentro de bastante tiempo.
Los que tienen 2 estrellitas (★★☆) son los que haré de aquí a una temporada.
Los que tienen 3 estrellitas (★★★) son los que quiero hacer ya mismo.
Más abajo tienen los cosplays ya hechos, por si os pica la curiosidad.
Bueno, llevo un tiempo queriendo hacer una entrada de estas,
pero por unas razones u otras no pude. Tenía clara la temática desde que se me
ocurrió escribirla y al fin saqué un ratito para ella.
Haré una introducción y luego en orden del 1 al 4 -con colores, para hacerlo más visual- mencionaré los temas de los que quiero hablarles:
No llevo demasiado tiempo metida en el mundo del cosplay; quizás
unos 3 años, como mucho, creo que fue allá por el verano de 2010.De su existencia sabía desde hacía años por
un amigo que hacía cosplay y que me enseñaba sus trajes en las convenciones a
las que iba en México, de donde es él. No solía ir a ningún salón. Me pasaba a
lo mejor por algún encuentro del cómic y poco más. Tampoco es que
tuviera amigos con los que ir a ningún salón del manga, todo hay que decirlo.
Sería con unos 16 años, no estoy segura, cuando fui con mi amiga de entonces a
salones como el de Sevilla o el de Jerez. Allí veía a gente disfrazada, pero no
le daba demasiada importancia. Pero conforme iba a más salones iba viendo que
era algo que, parecía, se llevaba. Hice algunos, llamémosle,
"intentos" de cosplay de los cuales prefiero ni hacer memoria.
Cuando
ya me dio por algo serio fue hace 3 veranos, en 2010 cuando me decidí a ir
vestida a un salón de Hatsune Miku. Nunca me ha gustado la idea de ir con el
traje de Miku original, así que me decidí por ir de la que entonces era mi canción
de todo Vocaloid preferida: Love is war. Empecé a reunir dinero por mucho
tiempo, y aunque las cosas en casa empezaban a ir regular con esto de la
crisis, mis padres se ofrecieron a ayudarme a pagarme la peluca y el traje.
Love is war- Miku Hatsune
Compré en el sitio que me parecía más seguro (no, no era eBay. Compré en una
tienda bien cara que no recomiendo llamada HelloCosplay) y menudo error comprar
allí. Cuando recibí las cosas quedé muy satisfecha con la peluca (aunque me costó unos 70€ .__. Ya ven
por qué les dije antes eso xD). Tenía el color, largo en las coletas y corte en
la base que me gustaban para esa peluca. El problema vino con el cosplay de Love
is war en sí: el traje traía una camiseta de mangas cortas, una falda, unos
guantes y unas especies de cinturones que rodeaban el cuerpo. Pues me vino la
mitad del cosplay de color azul y la otra mitad de color verde... Falda y
guantes verdes, camiseta y cinturones azules. Me cabreé un rato, pues después
de lo que nos costó todo nos vino como
nos vino. Una amiga de mi madre nos ayudó a hacer una nueva falda y más tarde
compré unos guantes del mismo azul. Compré un megáfono por eBay que no
funcionaba y tuvimos que pedir otro -.- Mi padre comenzó a cogerle asco a pedir
por internet. Pinté el megáfono, le puse el cable rojo... ¡y voilà! ¡Traje hecho!
Ahora sólo quedaba ir al salón manga de Cádiz (allá por primeros de Octubre) a
lucirlo. ¡Fue el mejor salón que había vivido! Aunque no tenía muchos amigos en
el mundillo me lo pasé estupendamente :D Mucha gente me pidió fotos y actué por
primera vez en un concurso de cosplay. Por ahí alguien subió la
"actuación" xDUu. Aquí os la dejo.
Matryoshka - Miku Hatsune
Masato Hijirikawa - UtaPri
Con el tiempo algunas personas me fueron conociendo por los
karaokes en salones y por aquel cosplay, gracias a lo cual entré en The BlestSlumbergold(@TheBlestSlumb) allá por Noviembre de ese mismo año. En Marzo me cosplayeé de la
que hoy aún es mi canción preferida de Miku: Matryoshka. Hicimos un grupal en
TBS en el que me lo pasé genial y con el que nos echamos muchas risas. Tras ese
vinieron otros cosplays como un intento de Miku Panda Hero, en Noviembre de 2011, el de
Masato de Uta-no Prince sama el pasado
marzo de este año, el de Kid Loki de Marvel
Kid Loki - Marvel
y alguno más que no recuerdo en
este momento. Mi lista no es grande y espectacular, lo sé. Y no me importa. He
repetido Love is war y Matryoshka en varios salones y no me arrepiento de ello.
Son canciones que adoro y que llevo repetidamente porque quiero. Y aquí empieza
mi pequeño debate conmigo misma sobre el cosplay.
1.- Justamente esta tarde hablábamos Natsu (@LikeMyStardust)
y yo sobre los cosplayers que se repiten demasiado con los cosplays en los
salones. Francamente, yo no tengoningún
problema. No todos tenemos tiempo y dinero para gastar en cosplays nuevos, o
simplemente nos gusta ir de X personaje. A mí no me molesta ver "los
cosplayers de siempre" con "los cosplays de siempre" en cada
salón. No me daña a la vista ni me cabrea. ¿Por qué debería? Otra cosa es ver a
los mismos de siempre en el escenario subidos con el mismo cosplay, lo cual
tampoco me parece mal, y no recuerdo ahora mismo ningún caso así. Los que
pienso han cambiado de actuación aunque hayan seguido con el mismo traje, y ya
es algo. El problema vendría si X persona fuese con Y cosplay y Z actuación
siempre y ganase siempre. ¿Qué opinan?
2.- Y bueno, el tema de los concursos es otro que da para
mucho rato. Cuando se habla de concurso de cosplay se habla de "tongos",
de que "siempre ganan los mismos" o de que "el jurado no me gusta".
Voy paso a paso.
El tema de los tongos y del jurado van enlazados, ¿o no? Se
le suele echar la culpa al juradode estas cosas, ya sea porque el mismo esté
mal seleccionado por la asociación que sea, porque el recuento de votos esté hecho
por alguien ajeno al jurado o porque el éste ha hecho una mala labor y ya
está. He vivido muy de cerca varios de estos casos, sin ir más lejos, al salón
(si se le puede llamar así) de Sevilla de esta pasada primavera en el teatro
aquel donde no cabía nada ni nadie. Dejando a un lado que el salón fue
desastroso, la organización del concurso de cosplay se la pasaron un poco, con
perdón, por el forro. El jurado fue seleccionado al azar entre el público y el
recuento de votos tengo entendido que lo hizo alguien ajeno al jurado
seleccionado. ¿Tanto cuesta llamar a gente que sepa del tema para sentarse y
opinar? ¿Tanto cuesta que ellos den los premio y hablen un poco del recuento y
tal? No controlo estas cosas, así que no sé qué coño es lo que se les pasó por
la cabeza al hacer ese concurso -y el salón en general, vaya-.
¿Alguien que
viviese también de cerca este concurso quiere comentar algo al respecto? Ahí
abajo hay una zona para comentarios.
Por otra parte está el tema que más me ha perseguido a mí y
a mis compañeros de The Blest Slumbergold. "Siempre ganáis vosotros".
Escribir esta entrada me pilla calentita, así que si molesto a alguien que no
se lo tome demasiado a pecho.
The Blest Slumbergold lleva bastante tiempo participando en
concursos de cosplay (desde que se formó el grupo, vaya) y no ha habido un
salón en el que no se nos hayan echado encima por participar y ganar. Somos un
grupo organizado -dentro de lo que cabe- y nos intentamos currar las
actuaciones cada año más. Empezando por la actuación de Matryoshka de 2011 que
mencioné antes (dejo el video)
Sé que la actuación no estaba del todo bien,
que nos sabíamos el baile regular y la cosa salió como a trancas y barrancas,
pero, francamente, no hubo mayor nivel en el concurso ese año. En grupales,
digo. Hubo un grupal de One Piece con el que me dijeron que estuvo la cosa
reñida, pero bueno, ganamos nosotros, y no me lo esperaba, la verdad; ya os
digo que lo teníamos cogido con pinzas. Recibimos mil y una críticas; parecía
que nadie vio el resto de actuaciones o qué sé yo. El tema es lo de siempre:
Vocaloid no puede ganar un concurso de cosplay porque blablabla. No merece la
pena.
Decidimos currarnos algo más la siguiente actuación, y así
fue. Fuimos a Cádiz de 2011 de Love is war. Estuvimos unos un mes pensando la
actuación, otro organizándola y otro ensayándola cuando podíamos. Al final la
cosa salió bastante bien, aunque a última hora, a la media hora antes de subir,
tuvimos problemas con la coreografía de la pelea y tuvimos que cambiar una parte.
Quitando eso, quedó bastante bien. De nuevo tuvimos bronca porque ganamos, y
eso que fue el premio especial, y no el grupal.
Ya poco más digno de mención donde hubiese mucha bronca. Las
peores las recuerdo en Cádiz 2011 y Sevilla 2012.
No sé si es porque nos gusta quejarnos o porque los jurados
no son los más indicados, pero la cosa parece que seguirá así eternamente.
3.- Otro tema, para ir acabando ya, es el de "no te
puedes hacer este cosplay porque estás gord@".
Este tema me toca las pelotas que no tengo de una forma terrible. Miren, no me voy a meter en si X cosplayer va bien o va mal,
está o no está gordo, es o no es fe@. Yo sé cómo soy, qué cuerpo tengo y cómo de bien puede
quedarme un cosplay; me limito a criticarme a mí misma, a ir vestida hasta donde mi físico me lo permite y no paso de esa línea.
Lógicamente hay cosplays y cosplayers que no me gustan por las razones que sean
y porque tengo ojos, pero me reservo esos comentarios para mí y mis amigos y
evito herir a nadie. Pero últimamente me han llegado cosas a mis oídos con las
que no puedo, de veras. Una muy buena amiga mía (no voy a dar nombres) actuó en
un salón donde, por lo bajo, uno de los miembros del jurado, la llamó gorda. El
cosplay que llevaba le sentaba fenomenal y se lo había currado desde hacía
meses: Tú, alma en el mundo, si me estás leyendo, me parece estupendo que creas
que mi amiga está gorda, pero guárdate tus comentarios para la
intimidad con los amigos, no lo digas delante de ella en pleno concurso de
cosplay, por el amor de Dios Goku.
Y bueno, que se dé por aludido quien deba. Yo lo dejé ahí
escrito.
He hablado de los concursos, de los jurados, de las
críticas... Me queda mi tema preferido:
¡LOS TEMIBLES COSPLAYS COMPRADOS!
4.- ¡Sí, señores! ¡Eso que tanto parece atemorizar al 78% de
los cosplayes! -porcentaje inventado, por su puesto (H)-
No estoy muy segura de qué es lo que os molesta.
Personalmente no tengo ningún problema en que la gente compre sus trajes. No
todos sabemos coser y/o tenemos los medios para ello. Ni tenemos el dinero que
un cosplay requiere, más en estos años donde los cosplayers se dejan cientos de
euros en un cosplay que a lo mejor se van a poner dos veces y pal armario.
Yo misma pedí el cosplay de Love is war por no tener ni los
medios ni la capacidad de hacérmelo yo misma. El resto fueron hechos como pude, y hay veces en las que miro más el dinero que el hecho de que esté
comprado o no.
Hay cosplays en los que puedes dejarte cerca de 100 o 200€ ¡como
mínimo para algunos! A veces en internet lo encuentras por 70-90€ y te das
cuenta de que te va a salir mejor comprarlo que hacerlo. Servidora está en ese
caso. Hacía tiempo que quería hacerme el traje de baile de Masato, pero sé que
mi dinero no da actualmente para él, así que lo dejé en la cola del paro de
cosplays que tengo (?). Hace unas semanas lo vi por internet por 70-80€ ¿Acaso
no me merece más la pena ahorrar para esos 70-80€ en lugar de 100-200€ que
posiblemente me cueste hacerlo?
Pues aun así hay gente que no lo comprende. Que defiende, y lo entiendo, que el cosplay es hacerlo por uno mismo, ¿pero acaso no es también
actuarlo? Es bien sabido que cosplay es COS (costume, disfraz) y PLAY (juego).
Un juego de disfraces donde sin el disfraz no puedes jugar. Hay gente, y me
incluyo, que ama más la actuación que el pasarse horas cosiendo. El resultado
que da hacerlo uno y la satisfacción no tiene precio, lo sé. Lo he vivido
también, pero el dinero, señores, no está en la mano de todos. Pediría que lo
comprendiesen.
El problema gordo viene cuando alguien con cosplay comprado
actúa en un concurso de cosplay.
¡Uy uy uy! ¡Preparen escudos y espadas, señores!
Voy a resolver el tema este de forma fácil:
¿Pone en las
normas que no se puede actuar con cosplays comprados?
"Sí", pues
fuera del escenario, y si subes no ganes, o te van a linchar.
"No",
pues no hay problema, sube, pero si ganas te van a linchar igualmente.
Este último
caso es el más terrible. Realmente en las bases no pone nada, pero a los
cosmakers este temas los saca de sus casillas, pues ellos han realizado un
trabajo digno de premio, pero aún así se lo han quitado los que compraron su
traje. Ahora. No tengo ningún problema en que ganae alguien el premio
actuación. Quiero decir. Suele haber 3 premios: mejor cosplay individual,
mejor cosplay grupal y mejor actuación. No me parece justo que gane un cosplay
comprado el cosplay individual/grupal, sin embargo no me importa que gane la
actuación. ¿Me explico?
Nosotros, The Blest Slumbergold, solemos ganar e ir a
ganar los concursos de actuación, pues detestamos las actuaciones -generalmente
individuales- que, más que una actuación, hacen un desfile de modelo.
Pero no me voy a meter a discutir un tema tan banal como ese,
más que nada porque la entrada se me extendió demasiado, ¿no creen?
Me gustaría saber qué opiniones tienen al respecto de todo y
debatir sobre ellas, ya sea por los comentarios, Twitter, Facebook o lo que
sea.
Su desarrollo puede estar influido por depresión o estrés
Recuerdo ir al Virgen del Rocío.
La sala de espera -o eso
era lo que me parecía- estaba llena de niños de más o menos mi edad. Estaba
bien decorada, un tanto barroca con tanto dibujo y garabato de niños que iban y
venían. Era lo suficientemente pequeña como para no saber por qué estaba allí. Sólo
recuerdo esa sala y otra habitación con una mesa como de profesor y dos sillas.
Mi madre estaba sentada a mi derecha, y una chica joven me hacía preguntas que
para mí allá entonces me parecían comprometidas. ¿Cómo sabía esta mujer lo que
yo me hacía en las pestañas y cejas? ¿Tanto se me notaba? ¡Y yo que intentaba
disimularlo por todos los medios...! Me preguntaba qué hacía con las pestañas
que me arrancaba. Yo le dije que sólo las tiraba, pero lo cierto es que me
gustaba dejarlas colocadas en una superficie cualquiera, y mirarlas, como si
fueran una colección de la que me aburriría a los pocos minutos. Dudo que se lo
haya creído. Esa chica parecía lista.
Recuerdo haber ido más de una vez, pero no recuerdo qué me
preguntaba. Mi madre hablaba mucho con ella, pero yo estaba a mi bola, mirando
la sala. Sentía que aquello no venía conmigo.
La edad clave del padecimiento es entre los 9 y 13 años
Años más adelante, yo seguía con mi terrible y, en cierto
modo, gratificante manía. Parecía una enferma, no tenía prácticamente pestañas,
las cejas sí las conservaba más. Era el cumpleaños de un amigo y se celebraba
en el Indiana Bill, un "parque de atracciones" para niños con estructuras
altas y coloridas, con túneles, toboganes, pelotas de plástico y todas esas
cosas que tanto nos gustan a los niños. Desde la mesa donde estaban "los
mayores", vi que muchos niños empezaron a hacer cola; había una chica y un
chico pintando las caras a los niños. Me hizo muchísima ilusión y fui corriendo
a que me pintaran. Tenía el antojo de que lo que me hicieran fuera pintarme
como una de esas princesas Disney con las que estaba creciendo y a las que
tanto admiraba. Quedarían 7 niños en la cola cuando vi una chica a la que
habían pintado de princesa; le habían dibujado una corona amarilla en la
frente, mejillas sonrosadas, labios rojos y sombra de ojos celeste. "¡¿Sombra
de ojos celeste?! Espera, espera... ¿¡Que me van a pintar en los ojos?! ¡No!
¡No quiero que esos chicos vean mis feos ojos sin pestañas!". Salí
corriendo como corre un pavo gordo en Navidad, con los ojos brillosos y
decepcionada.
Esa anécdota nunca se me va a quitar de la cabeza. La
vergüenza que sentí fue terrible, y ahora mismo, mientras escribo esto, se me
mojan los ojos sólo de pensar en el mal rato que pasé cuando vi que la gente
iba a mirarme mal por mis pestañas.
Un día, ya más mayor -estaría en 1º o 2º de Primaria- mi
madre me dio un papel y un bolígrafo. Nos íbamos a mudar del piso donde
vivíamos a una casa a 45 minutos de allí andando, mi actual casa. Me pidió que
en ese papel invitara a Rosa, mi profesora de 1º y 2º de Primaria a venir a
nuestra nueva casa cuando quisiera. Mi madre y yo siempre hemos tenido gran
confianza y buenas amistades con todos mis profesores de Primaria y Secundaria.
En el A5 escribí lo que me pedía con la mejor letra que pude, y mi madre,
cuando acabé, me pidió que también le hiciera una promesa a Rosa: quería que
nunca más me volviera a arrancar las pestañas y cejas. No recuerdo bien mi
reacción, pero, confiada, lo prometí. No iba a arrancarme nunca más las cejas y
pestañas.
Y así fue como la tricotilomanía se convirtió en algo tan
prohibido para mí como para sentir la necesidad de romper la promesa y
arrancármelos en secreto. Intentaba controlarme lo justo como para que no se
notara, pero mi madre se daba cuenta, lo sé. De vez en cuando me decía
"¿Te has estado arrancando las pestañas?" Y yo, avergonzada, mentía
negándolo. Todo esto hasta los 13 años, quizás.
No he tenido más recuerdos con respecto a la tricotilomanía hasta hace unos 3 años, no estoy muy segura. Este año he sido completamente
consciente de mi trastorno, de cómo se llama, de que hay más gente como yo y de
por qué se produce. Leí que el amontonarlos y tenerlos como un tesoro
momentáneo es parte del trastorno, además de que es producida por el estrés;
arrancarme el pelo de las cejas y pestañas es un mi terrible anti-estrés. En
épocas de exámenes finales, de semanas antes de un salón manga importante o
casos similares, la presión me puede lo suficiente como para dejarme llevar por
esto. Para colmo, es casi un trastorno inconsciente. La mayoría de las veces no
me doy cuenta de que estoy arrancándome las cejas o pestañas hasta que ya es
demasiado tarde. Es como un estado de trance.
El más reciente "arranque" compulsivo de mis pestañas ha sido el
miércoles pasado. Dentro de pocas semanas The Blest Slumbergod actuamos en el Mangafest
de Sevilla y aún queda mucho por hacer. Hablando esto por video-llamada con uno
de los participantes, comencé a estresarme y cuando me di cuenta ya era
demasiado tarde. ¡Y yo que pretendía aguantar al menos este mes para que el
cosplay se viese bien! Y cuando digo "bien" digo "con
pestañas".
Y bueno, esta ha sido mi breve historia de lo poco que recuerdo
sobre este común trastorno obsesivo-compulsivo. Me gustaría saber si alguien
más de los que lean esto le pasa esto, desde cuándo y si actualmente sigue con
ello.
Voy a hacer una pequeña introducción a lo que quiero hablar, si no les da la
gana de leerla porque son unos vagos y quieren ir al grano -seh, así somo' los
españole'(?)- dejen de leer las letras negras estas tan bonitas y pasen a leer
las azules.
Tras un año de brazos cruzados en cuanto a estudios, sin saber "qué ser
de mayor" ni nada en absoluto, decidí -aún no sé cómo- meterme en la
carrera de filosofía, aquí en Sevilla. Y no me arrepiento. Los profesores son
impresionantes como personas y como filósofos, las clases te llevan a
reflexionar a casa y los compañeros de clase son la mar de creativos y
abiertos. Ya ha pasado un mes y pico desde que empecé las clases y en una de
ellas, Antropología Filosófica, nuestro profesor nos mandó a hacer un trabajo
que estos días estoy terminando sobre X temas. Pretendo acabar el mío hablando
de los robots y los humanos. En otra asignatura, Método del pensamiento
filosófico -que me tiene enamorada-, hablamos ya de las diferencias entre
humanos y máquinas -que no son tantas, tú- y quería acabar con una reflexión
propia acerca de ello.
El caso. Me gustaría saber vuestras opiniones
acerca de este tema, de la diferencia entre hombres y robots. Simplemente
respondan a estas preguntas: ¿Qué diferencias hay entre hombre y robot? ¿En
qué se parecen? ¿En qué se parecen? ¿Cómo podrían parecerse más?
Ahora voy a dejar yo mi breve idea acerca del tema:
Supongamos que vas caminando por la calle escuchando música. Has quedado
con unos amigos y vas oyendo tu canción favorita en el móvil. A todo esto que
por la esquina se asoma un antiguo compañero de clase que te dio bastante la
lata en su tiempo-aunque no era su intención, o eso creías o querías creer-.
¿Qué haces? ¿Disimulas con el móvil? Quizás no te ve, hay mucha gente a tu
alrededor. No lo sabes bien, pero cuando te da por mirarle, y antes de que
puedas decidirte por nada, él levanta la mirada de su móvil, te mira y te
saluda felizmente. -Porras... -piensas -¡Hombre! ¡Cuánto tiempo! -¡Dios, no te había visto! ¿Qué tal? ¿Cómo te va? -Bien, tu sabes... -empieza a contarte su vida, cosa que a ti,
francamente, no te interesa... -¿Y tú qué? -Yo bien, ahora iba a quedar con unos amigos y eso -Oh, guay. Entonces no te interrumpo más. ¡Encantado de haberte visto! -¡Igualmente!
... ¡Al fin se fue!
Ahora, supongamos que con quien te encuentras no es un humano, sino un robot
que te mantiene la misma conversación.: -¡Hombre! ¡Cuánto tiempo! -¡Dios, no te había visto! ¿Qué tal? ¿Cómo te va? -Bien, tu sabes... ¿Y tú qué? -Yo bien, ahora iba a quedar con unos amigos y eso -Oh, guay. Entonces no te interrumpo más. ¡Encantado de haberte visto! -¡Igualmente!
Bien, ahora voy a ser yo quien mantenga una disputa conmigo misma acerca
de este tema: -Ahí tenemos ambos casos ¿Qué diferencias encuentras entre cada uno, el
hombre y el robot? -Pues mira, tú, sí que han dicho lo mismo, sí, pero yo estoy segura
totalmente de que el humano lo decía de corazón, y el robot simplemente lo
decía, no lo sentía -Entiendo tu postura, pero ahora oye tú la mía, a ver qué te parece:
Cuando amas a alguien y le dices "te amo" estás completamente
seguro de que lo que dices es o no es cierto; cuando él/ella te ama y te dice
"te amo" ¿quién más que él/ella mismo/a sabe si es verdad o
mentira? ¿Acaso no podría mentirte y decirte que te ama aunque en realidad no
lo sienta? ¿Qué diferencia hay entre que un robot te diga "te amo" a que una persona sea la que diga "te amo" sin ser cierto? ¿Cómo sabemos que esa persona está tan contento de vernos? Quién sabe, él
también iba mirando el móvil distraído hasta que te miró a los ojos y decidió
ponerte una sonrisa y actuar educadamente. ¿Acaso no podría estar igual de
disgustado por verte y, por ello, disimular alegría por el inoportuno
encuentro? Nunca llegaremos a conocer los verdaderos pensamientos de las persona que no seamos nosotros mismos. Y no deberíamos.